EL NIÑO EN LA HISTORIA DEL PERÚ
En este
territorio de la costa occidental de Sudamérica se han establecido a través del
tiempo numerosos pueblos forjadores de grandes civilizaciones que le han dado
al Perú un añadido de riqueza histórica y cultural.
Según el
historiador Lorenzo Huertas (2015), los desastres naturales como sequías,
epidemias, terremotos, inundaciones y el fenómeno forman parte de un lapso
crítico,
ya que muchas veces El Niño no es el único problema, sino que viene acompañado
de otros fenómenos como sequías y friajes en el sur.
Uno de los primeros lapsos críticos consignados
en las crónicas fue el ocurrido entre 1460 y 1500 en plena formación del
Tahuantinsuyo cuando gobernaban los incas Pachacútec y Tupac Yupanqui. Así, en
el año 1470 hubo un Niño en el norte, al mismo tiempo que hubo sequía en el sur
y erupción en el volcán Misti. Además de ello, se dio la gran epidemia y
tuvieron lugar considerables temblores.
EL NIÑO EN EL PERÚ PREHISPÁNICO
Los Mochica, Lambayeque
y Chimú fueron pueblos que, al estar asentados en la costa norte del antiguo
Perú, padecieron directamente los efectos del fenómeno El Niño.
Las lluvias moderadas eran recibidas con
beneplácitos, pero cuando se desencadenaban las torrenciales lluvias de El Niño,
estas eran seguidas por largas temporadas de sequía lo cual se convertía en un
terrible inconveniente. En la huaca de la luna, ubicada en la La Libertad, se
han desenterrado restos de unos 70 hombres que fueron sacrificados en un rito
destinado a aplacar las poderosas fuerzas de la naturaleza. Además, está
comprobado que la caída de los señoríos moche en el siglo VII se dio en gran
parte a las consecuencias de un Niño extraordinario.
Las sociedades
prehispánicas tenían una casta sacerdotal dedicada a la observación de los
astros y la naturaleza para pronosticar el clima. Los sacerdotes hacían pronosticaciones
que eran esperadas con expectativa por los pobladores. Además, las evidencias
más remotas contadas a los cronistas del siglo XVI por medio de transmisión
oral, hablan de mitos y leyendas que indican que estaba prohibido construir en
lugares no autorizados, es decir, el estado ya imponía una serie de pautas en
el modelo del ordenamiento del territorio.
Por otra parte, los
incas establecieron una eficiente red de colcas,
lo cual les permitía estar preparados estructuralmente para afrontar
inundaciones y sequías como a ocurrida en el Cuzco durante 10 largos años
acompañadas de epidemias. Sin embargo, debido al sistema de grandes tambos y
colcas, no sufrieron de hambre.
EL NIÑO DURANTE LA CONQUISTA
Con la conquista
hispana, los sacerdotes andinos fueron reprimidos al ser considerados hechiceros,
se rompieron los ejes de poder, los grandes caciques desaparecieron y el grupo
sacerdotal encargado de la observación de la naturaleza también se desintegró.
El niño más
devastador del siglo XVI ocurrió en enero de 1578, cuyas lluvias torrenciales
afectaron principalmente a la región de Lambayeque. Destruido el sistema
incaico de colcas, los pueblos indígenas no pudieron enfrentar con éxito las
graves consecuencias de este fenómeno. Ante su terrible situación, presentaron
una probanza a la Real Audiencia solicitando no pagar tributo a las autoridades
españolas. Así, el rey de España al observar este gran problema condonó la
tributación por algunos años.
Los españoles
consideraban estos desastres naturales como un castigo de Dios. Por esta razón,
la población del virreinato peruano enfatizo su fe católica. Se incrementaron
las devociones, procesiones de rogativas por pluvia y misas en épocas de sequía.
EL NIÑO EN EL VIRREINATO
En el siglo XVII
durante el virreinato del Perú, hubo dos niños de gran envergadura. El primero
en 1720, destruyó el pueblo de Santiago de Miraflores de Saña cuando el río
Saña se desbordó y barrió con la ciudad; el segundo en 1728, a su vez, arrasó
la región de Lambayeque y sus alrededores.
Asimismo, Piura
soportó fuertes lluvias en el año 1791. Las precipitaciones fueron seguidas de
epidemias como la peste bubónica. Durante este periodo, hubo hombres de ciencia
que se interesaron en temas climatológicos y de salubridad pública como el
sabio y médico de profesión Hipólito Unanue.
EL NIÑO EN EL SIGLO XX
El Niño de 1925
fue el primero que la prensa cubrió en la historia del Perú. En Lima, se
produjeron lluvias nunca antes vistas de hasta 12 mm en un solo día. Como
consecuencia de las inundaciones, mucha gente murió de disentería, tifoidea y
de paludismo. De la misma manera, las regiones de Lambayeque, Tumbes y La
Libertad, se vieron severamente afectadas ocasionando cuantiosas pérdidas en la
actividad agroexportadora lo cual debilitó tremendamente el gobierno de Augusto
B. Leguía.
Entre 1982 y 1983
ocurrió otro Mega Niño que puso nuevamente al país en emergencia. Las
lluvias de diciembre a mayo castigaron severamente a la región de Piura.
Asimismo, muchos pueblos fueron abandonados, industrias y edificios fueron
arrasados y cientos de personas murieron. Contrariamente a lo sucedido en el
norte, la zona alto andina del sur del Perú fue golpeada por una dura sequía, lo
cual sucedió también en otras zonas del mundo como Sri Lanka, la India y
Filipinas.
Los efectos de El
Niño de 1983 fueron catastróficos para el Perú. La crisis económica
del gobierno de Belaunde se acentuó, la pesca y la agricultura fueron
severamente afectadas y el producto bruto interno cayó manifestando una pérdida
económica de más de 3 mil millones de dólares.
Trece años después,
entre 1997 y 1998, ocurrió otro Niño de gran envergadura. Las
torrenciales lluvias se llevaron cultivos, inundaron casas y destrozaron
carreteras y canales de regadío. Los departamentos de Piura, Tumbes,
Lambayeque, La Libertad e Ica fueron los más afectados ocasionando más de 3 mil
500 millones de dólares de pérdidas.




